jueves 2 de febrero de 2012

Hasta siempre Wislawa Szymborska (1923-2012)


Agradecimiento

Debo mucho
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otros.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
y eso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
Casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no –lírico y no –retórico,
con un horizonte real por lo móvil.

Nisiquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacias.

"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.

(Trad. Abel Murcia)

miércoles 11 de enero de 2012

UTI NON ABUTI

Libro de artista de Alejandra España, nuestra invitada a ilustrar La Palanca #20 que saldrá en marzo.


lunes 12 de diciembre de 2011

La Palanca #19

Hoy La Palanca cumple 14 años, festejamos con la presentación en formato electrónico de nuestro número más reciente, esperamos que les guste...



sábado 19 de noviembre de 2011

viernes 28 de octubre de 2011

Celebramos...



Con gran alegría y entusiasmo, celebramos la concesión del Premio Bellas Artes Narrativa Colima para Obra Publicada, al libro: Todo aquí es polvo de Esther Seligson. Reconocimiento póstumo a una excelente obra y a una trayectoria indiscutible. La literatura de Seligson ha recibido, en últimas fechas, una importante atención que la coloca como una figura esencial en las letras mexicanas.

En La palanca tuvimos el honor de publicar un par de narraciones y aforismos de Esther Seligson, que se pueden consultar en los números 14 y 16.


sábado 1 de octubre de 2011

Intervención de Diego José en la Conferencia: Apuntes para una literatura hidalguense del siglo XXI


La metáfora que Agustín Cadena y Miriam Martínez utilizaron en 1999 para referirse al fenómeno de la dispersión de los escritores hidalguenses en su emblemática antología, sigue vigente, incluso cuando resulta notoria cierta dinámica hacia el interior del Estado. En Diáspora Hidalgo: una narrativa en exilio, los compiladores apuntan en su prefacio: “La literatura hidalguense se ha enfrentado como reto más importante a la conformación de una identidad propia”. La antología —abocada a la narrativa—presupone una tentativa por ubicar a los protagonistas de una tradición dispersa, cuya nómina contempla, además de los poetas Efrén Rebolledo (1877) y Margarita Michelena (1917), a Ricardo Garibay (1923), Gonzalo Martré (1928), Federico Arana (1942), Agustín Ramos (1952) e Ignacio Trejo Fuentes (1955). Aide Cervántes, en su tesis de licenciatura de 2005, retoma estos planteamientos e incluye a otros autores con reconocimiento nacional: José Antonio Zambrano (1953), Arturo Trejo Villafuerte (1953) Fernando Rivera Flores (1958), Guadalupe Ángeles (1962), Agustín Cadena (1963) y Yuri Herrera (1970). La periodista también destaca un puñado de autores que incluye a las, entonces, voces emergentes.
De esta manera se traza una tradición....
Decía que los argumentos expuestos en Diáspora Hidalgo: una narrativa en exilio, desafortunadamente, siguen vigentes. La necesidad de huir para respirar y para formarse y para medirse en una dimensión más real, sigue obligando al auténtico escritor a destacar por sus propios méritos, trabajando con auténtica necedad. Pero, también es uno de los principales impedimentos para que se incremente la calidad en la cosecha literaria dentro de la región. A diferencia del adagio expresado por Cadena y Martínez, que dice: “en Hidalgo los escritores son pocos pero buenos”; actualmente, podemos decir, “que son muchos, pero pocos son buenos”. Pienso en los casos más recientes: Yuri Herrera y Enrique Olmos.
Sigo creyendo que esta situación se debe a otros impedimentos o circunstancias desfavorables, por intentar discutir en cierta dirección, consideré diez obstáculos que he mencionado en otras ocasiones:
  1. La ausencia de oferta académica a nivel superior de licenciaturas vinculadas con la literatura.
  2. La escasa oferta de educación informal como talleres.
  3. La pobreza del periodismo cultural.
  4. El bajo consumo de literatura y la nula presencia de librerías y libreros en la dinámica cultural.
  5. La reducida existencia de revistas y espacios literarios que difundan la creación y fomenten la crítica.
  6. La inercia del ensimismamiento de los escritores. (El conformismo ante la falta de formación literaria y la autocomplacencia).
  7. La supervivencia de la imagen del escritor como un perseguidor de excesos.
  8. El estímulo de los falsos seguidores y el compadrazgo.
  9. La automarginación del medio como impostura antiintelectual.
  10. La reproducción de tópicos desgastados por distintas generaciones de escritores.

Afortunadamente, algunos vislumbres nos permiten sospechar que existe una actitud renovada. Se perciben buenos tiempos que, con fortuna y esfuerzo, nos brindarán libros dichosos. Aunque, como sucede habitualmente, el proceso de selección natural persistirá, que —a decir de Cadena y Martínez— es una ventaja que confirma que “para ser escritor [en Hidalgo] es necesario tener una obstinación a prueba de estupidez”. Así que espero leer pronto, obra madura de Juan Casas Ávila, Antonia Cuevas Naranjo, Ilallalí Hernández, Alfonso Valencia, Rafael Tiburcio García y Antonio Hernández Villegas.
Hace algunos años me sorprendió leer en la presentación de 6 poetas de la ciudad de los vientos, una observación crítica que hiciera José Manuel Recillas, quien suponía que los poetas pueden transformar “el paisaje y la sensibilidad de una Pachuca demasiado sumida en el sueño de los justos, en la autocomplacencia de sentirse, siempre, ella misma, intocada, insustancial, acrítica: sosa e intrascendente”. Me preocupa que esa afirmación pudiera aplicarse al resto del Estado, y sobre todo al ejercicio de los escritores, porque entonces habrían claudicado a la posibilidad de mover el marasmo de conformismo, pero claro está, que se trata de una elección personal; en la manera como se asume con pasión el quehacer literario, y no sólo como una pretensión socialmente admirada.

Rolando Briseño entrevista a Pablo Mayans para Cultura a la carte

Reproducimos la entrevista que Rolando Briseño le hizo a Pablo Mayans para la revista electrónica Cultura a la carte.


Rolando Briseño:
¿En estos años de labor editorial a cargo de La Palanca, de qué manera ha abordado la revista los cambios y continuidades en el arte, que básicamente se discuten entre lo que es la tradición y lo que llaman "idea art"?


Pablo Mayans:
Los cambios y continuidades no son nuevos, han estado ahí mucho tiempo, la discusión lleva un rato también, Duchamp inició, con una gran burla, algo que cambiaría la historia del arte para siempre, eso pasó el siglo pasado y se sigue discutiendo; pienso que la tradición es importante, tienes que saber dibujar, pintar, hacer un grabado, haber estado en un cuarto oscuro imprimiendo una foto, tienes que dominar la técnica que hayas escogido; pero también tienes que tener un background conceptual, tienes que saber qué quieres hacer y qué quieres decir, porque de otra forma puedes caer en el mundo de la “ocurrencia”; para mí, ahí es dónde se pierde tanto la tradición como el concepto, hay muchos que creen que hacen arte cuando en realidad, sólo hacen ocurrencias… y eso no sólo pasa en las artes plásticas, también lo vemos muy seguido en las letras. Al "volverse cada ves más fácil" crear arte o publicar literatura, la calidad necesariamente baja y te encuentras con autonombrados artistas o escritores que en realidad están muy lejos de serlo.


Tal parece que el consumo del arte que realizan las nuevas generaciones demanda expresiones alejadas de la tradición. Su argumento es que están hartos de ser pasivos, de la contemplación, requieren de la interacción con la obra. Cómo crear esta interacción que demandan los consumidores en una revista de arte?


Primero habría que definir “interacción”; si la intención es no ser pasivo, ¿cómo?, ¿recortando algunas de las obras para pegarlas después en el baño de un bar? (acabo de ver hace unos días que hicieron esto en Pachuca), o quizás tomarte el tiempo para leer la revista y entender la manera en que —a veces a propósito, a veces por suerte— el arte interactúa con los textos… no se, pienso que son conceptos ambiguos porque la interacción puede generase a partir la influencia que una lectura u obra de arte ejerza sobre ti, muchas veces se habla de que el público pide interacción cuando lo que busca es entretenimiento. Finalmente para que el arte te toque tienes que interactuar con él, dejarte envolver por él, ir a su encuentro; y este es un proceso que en todo caso se produce en nuestro interior… por otro lado, si nos ponemos a complacer las “demandas de los consumidores” acabaríamos haciendo un producto y compitiendo en un mercado específico que no es nuestro principal interés. La Palanca surgió de nuestra inquietud por compartir con nuestros amigos literatura y arte, presentados de una forma muy personal, por suerte ha gustado y nos hemos hecho de lectores habituales.


¿Qué peso da La Palanca a la imagen frente a los otros discursos escritos que publica?


El mismo, para mí tiene que existir un balance entre textos e imágenes, no se trata de que el arte ilustre a la literatura, a veces pasa, pero a veces también se relacionan de una manera más íntima, eso es lo que buscamos, afortunadamente creo que se logra a menudo. En La Palanca no temblamos cuando queremos utilizar una página completa para una imagen o varias páginas con texto. Desde la primera época apostamos por darle un lugar especial a ambos discursos.


¿Cómo editor, qué observas en el panorama de las revistas culturales; desaparecerá la versión impresa?


La tendencia es que sí, aunque muchos seguiremos prefiriendo la edición impresa en las manos, los nuevos dispositivos electrónicos de lectura ya permiten una relación bastante parecida. Por otra parte, hay que atreverse a explorar con soportes distintos. El concepto mismo de revista tiende a la apertura y a la evolución del medio. Supongo que los nuevos soportes van a generar lenguajes distintos, y esto siempre es positivo. Internet debe ser una buena opción para las revistas culturales porque amplía las vías para recepción y la retroalimentación. Se habla mucho de una crisis en las publicaciones culturales, desafortunadamente, vivimos en un país en que la presencia del Estado es prácticamente indispensable para la supervivencia de este tipo de publicaciones. Una revista cultural es una apuesta muy alta que debería preocuparse más por la penetración que por la permanencia, hay muchos casos de revistas emblemáticas y generacionales que con dificultad alcanzaron los 10 números. Ahora, esta “crisis” también puede analizarse como migración del impreso al soporte digital. Lo que pesa es la nostalgia de buscar ciertas revistas que ya no existen, que es difícil encontrar o que ya se transformaron en otra cosa.


¿Cómo hacer financiable un proyecto editorial de revista o más que financiable perdurable, tienen ciclos de vida y muerte las revistas?


Nosotros financiamos la publicación gracias a la generosa aportación de patrocinadores que anuncian sus negocios, pero con una intención más de mecenazgo que de publicidad, se trata de grupos e instituciones que han creído en La Palanca. Hay gente que nos ha echado la mano desde hace 15 años, y eso lo agradecemos infinitamente. También existe el recurso de acudir a los apoyos que otorgan instancias como CONACULTA a través del FONCA; a partir del número 18 y por un año contaremos con el Apoyo “Edmundo Valadés” para revistas independientes, que además de que nos ayuda un poco con la carga financiera, sentimos que es un reconocimiento a nuestro trabajo.
Por otra parte, para que un proyecto así perdure tiene que haber pasión por lo que se hace, estar en una constante búsqueda de ideas que nos permitan seguir adelante, si esa pasión se acaba te empiezas a repetir y será el momento de parar. Sí creo que todo proyecto de esta naturaleza tiene un ciclo, espero que el nuestro no esté por cerrarse aún. Muchas veces, la conclusión de un proyecto se genera por una falta de diálogo, es decir, una especie de resistencia a la transformación. Tan importante es conservar los lineamientos como estar abierto a otras posibilidades.


La versión original y otros contenidos en Cultura a la Carte.

lunes 26 de septiembre de 2011

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